martes, 7 de junio de 2011

¡Dale Luxor!

La de mi barrio.


Hoy cuando volvía llorando miraba cómo hacían fritos las baldosas flojas. Los ojos doloridos, la panza revuelta, el cielo hecho una mierda. Un disco que terminaba y otro que empezaba, que no quería que empiece; y que cómo -ahora- encuentro otro que no me sature. Hoy cuando volvía la vuelta se hacía larga. Tengo mi campera rota y el frío no se rescata, mis zapatillas son blancas y ya no uso mis pantalones. Las orejas me duelen. Pero cuando llegué a la esquina del barrio ví que lo había hecho. Nunca pensé que iba a llegar hasta ahí. Luxor pintó otras de sus muñecas en la esquina de mi barrio. Vamos las pibas. Mi barrio ahora es rosado, como Mataderos. Pedalié hasta el boulevard, me salpiqué más que en otras baldosas y me quedé mirando el mural con olor a fresco. ¡Dale Luxor! Ahí, recién ahí, empezó mi día.

4 comentarios:

Caro Sánchez Iturbe dijo...

me gusta esto. Me gusta lo visceral, como vos mismo lo definiste.
Ojalá Luxor haya conseguido que no llores más. Ese muchacho lleva magia...
te quiero, hermano

Caro Sánchez Iturbe dijo...

ahhh.... y vamos las pibas! :)

Facundo Arroyo dijo...

¡Dale Luxor y vamos las pibas!

sudakia dijo...

Le afané una foto p'al blog.
http://sudakia.wordpress.com/2014/11/14/mariposas-piolas-en-el-pecho-joropo-primaveral-hormigueo-sudako/